Cuando uno cree que lo había visto todo en materia de videojuegos, aparece algo como Curiosity para patear el tablero y destruir esos preconceptos. Salido de la mente de Peter Molyneux (creador de juegos como Populous y Fable, diseñador  y representante vanguardista del arte del engaño), este juego de rompecabezas experimental es diferente, extraño e intrigante pero para nada divertido. Y esta afirmación ya revela mucho de lo que rodea a un título que está causando furor entre las plataformas móviles.

Antes de analizar el experimento en sí, veamos de qué se trata este Curiosity, que carga con el misterioso y provocador subtítulo de “What’s inside the cube” (qué hay dentro del cubo). Básicamente, el juego consiste en un enorme cubo que está compuesto por capa tras capa de pequeños cubos (denominados cubelets) que los jugadores deberán destruir para llegar a averiguar qué es lo que “vive” dentro de este enorme cuerpo geométrico.

¿Qué habrá allí adentro?

Una de las premisas principales de este título tiene que ver con la naturaleza colaborativa del mismo, ya que todas las personas que se decidan a jugarlo estarán colaborando a la paulatina eliminación de las capas que componen las seis caras del cubo mayor. Parece sencillo, ¿verdad? La verdad que no lo es.

La “dificultad” del juego no radica en los mecanismos de ruptura de los cubelets (que solamente consisten en tocar la pantalla de nuestro móvil para destruirlos manualmente) sino en la cantidad a destruir. Es que si se tiene en cuenta que cada una de las caras está compuesta por al menos 60 capas y que cada una de ellas incluye alrededor de 60 billones de cubelets, se entenderá que este juego no “se ganará” en unas horas o días.

Para poner las cosas en perspectiva, hay que decir que hasta hace un par de días, los más de 700 mil jugadores que ocupan sus días en romper cubelets habían eliminado unos 256 millones de ellos, lo que se traduce en dos capas del cubo. Sí, leyeron bien, el esfuerzo mancomunado de tanta gente solo sirvió para romper 2 capas, lo que implica que falta muchísimo para develar el contenido del cubo.

Ahora bien, es importante mencionar que dentro de la limitadísima jugabilidad de Curiosity hay una mínima variante respecto a la destrucción de los cubelets uno a uno. Es que al destruir estas unidades mínimas ganaremos monedas que nos servirán para comprar herramientas que aceleren el trabajo de eliminación. Explosivos y cinceles son solo algunas de las posibilidades, cada una de las cuales tiene un efecto y una duración limitada.

No, no es un mal dibujo en Paint: es una de las capas de Curiosity

En resumen, entonces, el juego tiene como premisa el mantener a miles de personas tocando sus pantallas como autómatas para colaborar en la destrucción final de todas las capas. ¿Suena aburrido? Ya lo dijimos: lo es. Pero es aquí donde entra el análisis del experimento, la parte más interesante de todo el asunto.

¿La curiosidad puede más que el tedio?

Es increíble pensar que miles de personas se encuentran en este momento tocando reiteradamente sus pantallas para destruir pequeños cubos digitales sin ningún tipo de gratificación inmediata. Pero he ahí lo interesante de la noción planteada por Molyneux, un verdadero genio del marketing que ya ha vendido ilusiones al por mayor en el pasado (ya que siempre hizo grandes promesas alrededor de títulos que no supieron como cumplirlas).

En este caso, el bueno de Peter ha dejado en claro que solo una persona de las miles que están colaborando en el juego será la afortunada de ver el contenido del cubo. Y la enorme promesa, esta vez, consiste en que quien esté en el momento adecuado como para romper el último cubelet verá un video que según palabras del propio diseñador inglés “le cambiará la vida para siempre”.

Una gota en un mar cúbico

Como si ello fuera poco, la persona que acceda a tal video podrá elegir compartirlo con el mundo o guardarse lo que ha visto para sí mismo. Obviamente, esta es la mayor motivación que tienen los jugadores de Curiosity, que colaboran entre sí en la destrucción del cubo con la esperanza de ser ellos (y ellos solos) los que vean el contenido, una suerte de privilegio único.

Nadie puede negar que como experimento, el juego sea fantástico. Es que de aquí se desprenden numerosas preguntas y cuestiones dignas de estudio. ¿Hasta cuándo durará el interés de los jugadores en ver qué hay dentro? ¿Cuán grande es la curiosidad de los usuarios? ¿Habrá una renovación de la comunidad que juega a este título o el número de personas que destruye cubelets crecerá hasta que el misterio sea revelado?

De momento, el entusiasmo y el interés por el enigmático video ha sido suficiente como para opacar el tedio que genera destruir pequeños cubos sin ningún tipo de valor o diversión a la vista. Será cuestión de ver cuánto durará el frenesí por este misterio y de ver si la fiebre deriva finalmente en un Curiosity para PC, como se está barajando.

Por lo pronto, solo los usuarios de móviles iOS y Android pueden colaborar con la resolución del enigma, aunque, si sigues con nuestras instrucciones acerca de cómo utilizar apps Android en PC, seguramente tú también podrás contribuir a un experimento que, sí, es realmente curioso.

12
nov
2012

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