Ya han pasado casi tres años desde que tuvimos los primeros indicios de EverQuest Next, el tercer título de la franquicia que supo revolucionar el mundillo de los MMORPG. Tres años de especulaciones, de idas y venidas y de muy pocos detalles que poco a poco están acabando con la paciencia de los fanáticos. Es por ello que si tú te cuentas entre los miles que están a la espera de este juego de rol, te proponemos hacer lo mismo que nosotros: aprovechar el tiempo para redescubrir los otros títulos de la serie.

Ahora, si vamos a hacer un recorrido nostálgico, ¿por qué referirnos exclusivamente a EverQuest II en vez de empezar el paseo desde el hito que fue el primer título lanzado en 1999? Pues, básicamente, porque el segundo juego es una perfección del primero, es la experiencia que nos deslumbró en las puertas del nuevo milenio con la sabiduría y los avances que dan los años.

El tiempo pasa pero el mal persiste

En términos de historia, no hay nada muy novedoso aquí (ni siquiera para un juego que tiene casi 8 años de existencia). Es que prácticamente toda la acción es una lógica continuación del primer EverQuest. Ello quiere decir que aquí volveremos al mundo de Norrath luego de 500 años, el cual ahora se muestra mucho más derruido que en antaño. Esto es evidenciado por la destrucción del continente Antonica y por los fragmentos de la luna Luclin que aun se aprecian en el cielo.

Así, arribaremos a una época conocida como la Era del Destino, en donde las razas “buenas” buscan de reconstruir este mundo venido a menos. Pero, claro, ¿cómo definir el bien en ausencia del mal? En tal sentido, las fuerzas malévolas están representadas por un paladín oscuro y caído en desgracia que (¿adivinen qué?) busca destruir a los héroes para conquistar sus tierras.

Como dijimos, nada que escapa a lo que acostumbramos. Es que, obviamente, este juego no iba a escapar del libro de reglas que su predecesor ayudó a escribir. Pero en su defensa, el valor de EverQuest II pasa por sus inmensas posibilidades de juego y por un mundo enorme repleto de oportunidades, misiones y peligros.

Sumérgete en una fantástica aventura

La jugabilidad es el punto fuerte de EverQuest II, algo que queda más que claro a solo minutos de comenzada la aventura. Como siempre, la misma comenzará con la creación de un personaje, con la raza y la clase que queramos. En este punto vale la pena detenerse, porque las posibilidades son muchas y muy variadas.

Sucede que aquí podremos escoger entre 20 razas distintas y entre 25 clases diferentes. De este modo, las combinaciones son muy numerosas y nos permitirán convertirnos en elfos, humanos, hombres rata, enanos, ogros, trolls y otras criaturas mitológicas, cada uno de los cuales podrán ser magos, guerreros, monjes y todas esas clases que ya conocemos de un centenar de juegos similares.

Así, nos adentraremos a Norrath y todos sus rincones para hacer lo que los fanáticos de los juegos de rol hacen mejor: cumplir las más de 6000 misiones, matar monstruos, recoger tesoros y desarrollar todo tipo de habilidades. Una vez más, nada que no conozcamos de otros juegos (lo cual no quiere decir que sea menos divertido).

No obstante, uno de los mejores aspectos de EverQuest II tiene que ver con las posibilidades de socialización con otros jugadores. Es que los desarrolladores del juego han puesto especial énfasis en esto de agruparse y formas clanes para que hacerlo tenga una ventaja. Sucede que existen ciertas misiones y tareas específicas que solo pueden ser resueltas por los clanes, los cuales se comportarán como un personaje más (ya que ganarán experiencia y subirán niveles de la misma manera).

La idea detrás de estos mecanismos es que los jugadores se unan e interactúen en pos de conseguir esas recompensas, que no estarían disponibles para ellos si no formaran clanes. Además, existen ciertos monstruos llamados “épicos” que solo podremos derrotar con ayuda de otros personajes, dado que su descomunal fuerza solo se equipara a la de una combinación de 24 jugadores.

Además, EverQuest II provee de características muy interesantes, como el chat por voz dentro del propio juego y el mecanismo de los mentores. Mediante este último nos será posible actuar como tutor de un personaje de menor nivel, pero al hacerlo nuestras habilidades se pondrán a la altura de nuestro pupilo (en otras palabras, nos “convertiremos” en personajes de menor nivel, aunque solo temporalmente). Así, estaremos ayudando a que el personaje de menor nivel gane una recompensa extra a través del mentor.

Finalmente, la presencia de un mercado de habilidades es realmente notable. Es que es increíble que podamos vender nuestras artesanías así como los conocimientos necesarios para realizarlas, lo cual provee un giro refrescante e interesante a los MMORPG.

 Observaciones finales

El revisitar juegos que tienen tantos años de edad puede ser algo peligroso. Es que uno puede que los recuerde con cierto aprecio, pero tal romántica nostalgia puede disiparse rápidamente si el juego no alcanza a llenar las expectativas que nuestra tramposa memoria nos genera. En tal sentido, es entendible una cierta cautela a la hora de acercarse a estos títulos.

Sin embargo, EverQuest II no me ha defraudado en lo más mínimo. Incluso creo que ha mejorado con los años, ya que se fue afianzando y mejorando a través de sucesivas actualizaciones y parches. Por ello, y por el enorme mundo a explorar (algo que a los jugadores de rol les encanta) es que vale la pena redescubrir este juego, que se mantiene a la altura de las circunstancias para brindarnos nuevas horas de diversión.

15
ago
2012

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